Continuando con la serie de artículos de lactancia que estoy trayendo desde mi blog Madre 3.0, hoy es el turno de hablar sobre la mastitis.

 


 

1. ¿Qué es la mastitis?

Según los autores, podemos encontrar dos definiciones diferentes:

  1. Inflamación de uno o varios lóbulos de la glándula mamaria acompañada o no de infección
  2. Proceso infeccioso de la glándula mamaria que se acompaña de diversos síntomas locales y generales

La segunda definición surge debida a la alta prevalencia de las mastitis infecciosas frente a las no infecciosas. Gracias a los estudios científicos y a la experiencia clínica, cada vez parece más evidente que las mastitis se deben a una disbiosis (o alteración de la diversidad bacteriana) de la glándula mamaria.

En este artículo voy a hablar únicamente de las mastitis como proceso infeccioso y relacionadas con la lactancia materna.

 

2. Tipos de Mastitis durante la Lactancia Materna

 

2.1. Mastitis aguda

2.1.1. Descripción:

Las mastitis agudas son las llamadas “mastitis de libro” porque son fácilmente reconocibles. Sin embargo son las mastitis menos frecuentes.

La mastitis aguda está causada en la gran mayoría de los casos por la bacteria Staphylococcus Aureus (que no se encuentra habitualmente en la flora del pecho)

2.1.2. Síntomas:

Las mastitis agudas cursan con unos síntomas muy evidentes:

  • Locales: una zona del pecho aparece dura, roja, caliente y dolorida; el pecho puede estar ingurgitado (inflamado)
  • Generales: fiebre, escalofríos, dolores musculares y articulares, malestar general, nauseas… (síntomas similares a los de la gripe)

Las mastitis agudas también pueden venir acompañadas por una sensación de poca producción de leche, que realmente se trata de una disminución del caudal (lo veremos más adelante).

2.1.3. Diagnóstico:

Los síntomas de las mastitis agudas sirven para realizar un diagnóstico adecuado.

2.1.4. Tratamiento:

Antibiótico acompañado por un antinflamatorio.

2.1.5. Recomendaciones:

  • No suspender la lactancia: la madre puede seguir alimentando a su bebé con su leche teniendo mastitis aguda y tomando el antibiótico y el antinflamatorio (hay varias alternativas compatibles).
  • Masajear la zona afectada para favorecer el drenaje de la leche.
  • Vaciar frecuentemente el pecho afectado poniendo al bebé o bien utilizando un sacaleches y/o la extracción manual.
  • Aplicar frío entre tomas/extracciones para aliviar el dolor y la inflamación. Nunca aplicar frío en el pezón ya que produce vasoconstricción (estrechamiento de los vasos sanguíneos) y puede ser muy dolorosa.
  • No aplicar calor ya que favorece el crecimiento bacteriano. A veces se recomienda aplicar calor para facilitar la extracción, pero el calor solo debería utilizarse en un pecho sano. En cualquier caso, si la madre encuentra que el calor le ayuda mucho a la extracción, tras la toma deberá aplicarse frío rápidamente.

 

2.2. Mastitis subaguda

2.2.1. Descripción:

Las mastitis subagudas son las mastitis más frecuentes y sin embargo existen muchos sanitarios que las desconocen o que no tienen mucha información al respecto, y que, por tanto, no son capaces de diagnosticarlas o tratarlas.

Las mastitis subagudas están causadas en la gran mayoría de los casos por bacterias que habitualmente se encuentran en el pecho en concentraciones pequeñas (y son beneficiosas para el desarrollo del bebé). Cuando por algún motivo alguna de estas bacterias crece en concentraciones por encima de las fisiológicas (normales) se produce una mastitis subaguda.

2.2.2. Síntomas:

La mastitis subaguda cursa con los siguientes síntomas no tan evidentes:

  • Locales (uno o varios de los siguientes):
    • dolor más o menos intenso en forma de pinchazos en el pezón que puede extenderse hasta el pecho (descritos por las madres como “dolor como de alfileres”, “agujas”, “cristales”…)
    • calambres que pueden llegar a ser muy intensos y extenderse hasta la espalda o el brazo
    • quemazón o escozor en el pezón
    • sensación de poca producción de leche
  • Generales: no suelen presentarse

Las mastitis subagudas también pueden venir acompañadas por:

  • obstrucciones de repetición: se resuelven pero vuelven a aparecer frecuentemente
  • perlas de leche: son obstrucciones que se producen en un orificio del pezón, formadas por calcio y bacterias
  • grietas que no curan
  • sangrado interno: se debe a la inflamación de los conductos

2.2.3. Diagnóstico:

Tras la valoración de síntomas se debe realizar un cultivo de leche de ambos pechos con recuento de unidades formadoras de colonias (algo así como la concentración de la bacteria causantes de la infección) y antibiograma (un informe sobre la sensibilidad o resistencia de esa bacteria a diferentes antibióticos).

El recuento es siempre necesario, no solo para identificar si hay o no infección, sino porque ese recuento le sirve al médico para valorar la gravedad de la infección y pautar un tratamiento acorde con dicha gravedad. Por ello el médico deberá insistir en que se realice ese recuento incluso si la bacteria identificada es considerada flora saprofita (propia del medio).

Por desgracia, a menudo nos encontramos con que algunos técnicos de laboratorio que detectan que la bacteria que ha crecido anormalmente en el cultivo es flora propia del pecho, marcan el resultado como negativo para infección bacteriana, ya que consideran que no puede existir infección si la bacteria es una propia del pecho.

Ese cultivo erróneamente marcado como negativo aún nos podría resultar válido para efectuar un diagnóstico si el técnico indica en el informe el recuento de unidades formadoras de colonias, ya que el médico podrá identificar por sí mismo si hay o no infección.

2.2.4. Tratamiento:

Actualmente existen dos tipos de “protocolos” que se adoptan para el tratamiento de las mastitis subagudas:

  1. El uso como primera opción de un probiótico. Y en caso de que esta actuación no diera resultado, entonces se opta por elegir un antibiótico conforme al antibiograma del cultivo.
  2. El uso como primera opción de un antibiótico según el antibiograma.

El médico será el que valore qué tipo de protocolo seguirá en base a su evaluación de la patología. En cualquiera de los protocolos que se siga, es recomendable utilizar también un antinflamatorio.

2.2.5. Recomendaciones:

  • No suspender la lactancia: La madre puede seguir alimentando a su bebé con su leche teniendo mastitis subaguda y tomando probióticos, antibióticos y antinflamatorios (hay varias alternativas compatibles). Tampoco existe problema para el bebé si ingiere leche con sangre (sus cacas pueden volverse oscuras por la sangre digerida).
  • Buscar algún posible origen de la mastitis subaguda para poder aplicar medidas al respecto (por ejemplo, paliar alguna dificultad en la succión del bebé).

 

2.3. Mastitis subclínica

Las mastitis subclínicas están causadas generalmente por las mismas especies que las subagudas pero que no han alcanzado concentraciones que lleguen a superar el umbral del dolor de la madre lactante.

La mastitis subclínica se caracteriza principalmente por una sensación de poca producción de leche.

El diagnóstico, tratamiento y recomendaciones son las mismas que en el caso de las mastitis subagudas.

 

3. ¿A qué se deben los síntomas de las mastitis subclínicas y subagudas?

Lo vais a entender mucho mejor con el siguiente dibujo que representa (A) un conducto de un pecho sano y (B) un conducto de un pecho con mastitis:

Mastitis subaguda - Mastitis subclínica

Representación esquemática de la etiopatogenia de las mastitis humanas. Las flechas rojas indican el dolor en forma de pinchazos, calambres o sensación de quemazón. FUENTE: probisearch.com

 

En un pecho sano, las bacterias tapizan el interior de los conductos con una fina capa (biofilm). Cuando se produce una disbiosis y algunas bacterias crecen hasta una concentración muy superior a la fisiológica, ese tapizado se vuelve muy espeso. Es como una moqueta que cubre las paredes de los conductos de forma que se reduce el espacio disponible para que pase la leche.

Esto tiene diversos efectos tanto en la madre como en el bebé.

A. Efectos en la madre:

  • Dolor: La leche sigue pasando por los conductos con la misma fuerza que antes y al disponer de menos espacio para pasar, produce una presión mucho mayor contra las paredes de los conductos. De modo que se produce una inflamación de los conductos (que puede producir un dolor constante) y a su vez, cuando la leche fluye se produce el típico dolor como de agujas pinchando.
  • Sensación de menor producción:  Al ordeñar el pecho se puede observar menos chorros que antes y/o que la leche ya no sale a chorro sino que el pezón solo gotea. Realmente no se trata de una disminución de la producción, sino a un menor caudal de salida. La leche se produce igual que antes pero una parte de ella queda retenida en el pecho y es reabsorbida.

B. Efectos en el bebé:

  • Tomas más largas y/o frecuentes: Se debe a que no consigue obtener la misma cantidad de leche que cuando el pecho estaba sano.
  • Tomas complicadas: El bebé puede empezar a mamar bien pero luego se muestra enfadado y mama de forma agresiva, tirando del pezón y cabeceando bruscamente. El acto de mamar supone un gran esfuerzo para los bebés y si no obtienen la cantidad de leche esperada se sienten muy frustrados. Y lo evidencian claramente.

Los efectos en la madre y en el bebé se retroalimentan puesto que el comportamiento del bebé refuerza la sensación que tiene la madre de una disminución en la producción, y la forma de mamar del bebé hace que el pecho cada vez esté más inflamado y dolorido.

 

4. ¿Por qué es tan importante el antinflamatorio en el tratamiento de las mastitis?

Como he comentado en los diferentes apartados, un antinflamatorio forma parte de todos los tratamientos.

Esto se debe a que, por un lado sirve para paliar algunos de los síntomas (inflamación, dolor…) y por otro lado es un apoyo al tratamiento principal ya que facilita que se rompan las películas que forman las bacterias, con lo que el tratamiento será mucho más efectivo.

Aunque podría pensarse que lo más importante es su función de destrucción de las películas, no debemos menospreciar el dolor que sienten las madres. Primero, porque las madres tienen derecho a no sentir dolor durante su lactancia y existen muchos medicamentos compatibles que pueden utilizar para mitigarlo. Y segundo, porque el dolor siempre es indicativo de que algo no está funcionando, y eso está afectando no solo a la madre sino también al bebé.

 


 

Deseo que esta información os resulte interesante y espero no haberme dejado muchas cosas por el camino. En cualquier caso, estoy a vuestra disposición para intentar resolver todas vuestras dudas en los comentarios.

 

AVISO: Esta información no pretende sustituir el consejo médico. Si tienes dudas sobre tu salud, acude a tu profesional sanitario de referencia.

FUENTE: Rodríguez Gómez JM. Microbiota de la leche humana: implicaciones para la salud materno-infantil. En AEPap ed. Curso de Actualización Pediatría 2014. Madrid: Exlibris Ediciones; 2014. p. 41-51.

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